Asertividad: Cómo Sobrevivir Diciendo lo que Piensas

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Asertividad: Cómo Sobrevivir Diciendo lo que Piensas

Mensaje por Desapastillada el 23/10/14, 11:32 am

¿Te resulta familiar alguna de estas situaciones?
•Estás haciendo cola en un restaurante de comida rápida y alguien se te cuela. Te enfadas pero no le dices nada.
•Tu amigo te pregunta si puedes ir a recogerlo a la estación de tren. A pesar de que te va fatal porque no tienes tiempo, le dices que sí.
•Tu madre te regala unos pantalones que no te gustan en absoluto, pero le dices que te encantan. No quieres herir sus sentimientos.

Supongo que te habrás sentido identificado con alguna de ellas. En cualquiera de estos casos deberías haber dicho lo que pensabas pero no lo hiciste. La mayoría de las personas reaccionan aceptando pasivamente estas situaciones, sintiendo cómo pierden el respeto por sí mismos incluso hasta llegar al punto en que alcanzan el límite y estallan de ira.

Sin embargo hay una tercera forma de responder bastante más eficaz que la simple pasividad o la burda agresividad. Estoy hablando de la asertividad.
1.¿Qué es la asertividad?
2.¿Para qué sirve ser asertivo?
3.Razones por las que no eres asertivo
4.Los errores de la asertividad
5.Técnicas para ser más asertivo
6.Cómo crear el mensaje asertivo perfecto
7.Empieza a practicar la asertividad

¿Qué es exactamente la asertividad?

Si eres lector habitual del blog probablemente ya conozcas el significado de la asertividad: una forma de comunicarte en la que defiendes tus derechos, expresas tus opiniones y realizas sugerencias de forma honesta y no agresiva.

De hecho, la asertividad no es más que respetarte a ti mismo respetando a los demás. Decir lo que realmente piensas controlando el mensaje que quieres transmitir para que no sea demasiado agresivo o frágil. Aunque parezca sencillo, mucha gente todavía tiene que aprender a hacerlo.

Mis primeras lecciones sobre la asertividad

En mi caso no puedo decir que durante mi adolescencia fuera un chico muy asertivo. Cuando tenía 13 años solía quedarme siempre un rato con mis amigos en un parque cercano al salir del colegio, hasta que llegó el día en que uno de ellos sacó del bolsillo un paquete de tabaco que había comprado.

Yo siempre había estado en contra de que mi madre fumase. Si me encontraba con su caja de tabaco en casa se la escondía o incluso se podía llegar a tirar a la basura. Sin embargo, cuando uno de mis amigos me ofreció probar un cigarro, dije que sí.

El principal motivo por el que acepté, como casi todos los adolescentes en esa situación, fue porque creía que me rechazarían o se enfadarían si me negaba, así que no defendí lo que pensaba realmente.

Con un cigarro encendido en la mano y haciendo esfuerzos titánicos para llenar mis pulmones de ese nauseabundo humo, me llevé una de las mayores lecciones de mi vida cuando le ofrecieron el cigarro a uno de mis mejores amigos. Se negó a coger el cigarro dejando claro que él no tenía ningún motivo para fumar, y lejos de reírse de él, mis amigos continuaron como si no hubiera pasado nada.

Ni lo echaron del grupo ni le perdiendo el respeto.

Lo que no se sabe, se aprende

Por fortuna y en contra de lo que muchos creen, la asertividad es un comportamiento que se puede aprender y mejorar. Se trata de una forma consciente de comunicar tus sentimientos sin dejarte llevar por las emociones, y se sustenta sobre la confianza en ti mismo (te recuerdo que la autoconfianza tan sólo puede desarrollarse a través de las experiencias personales, nunca leyendo libros o blogs en casa).

Espero que tampoco creas que ser asertivo solucionará todos tus problemas en la vida, porque no lo hará. Tampoco será apropiado en todas las situaciones porque cada contexto es distinto. Sin embargo, te puedo asegurar que te ayudará a sentirte más confiado y comunicarte más efectivamente cuando lo necesites.

Expresar tus verdaderos sentimientos y defender tus derechos puede ser tremendamente reconfortante. Cuando dices lo que quieres, independientemente de si lo consigues o no, logras vivir de forma más auténtica y feliz. Te sientes libre.

¿Para qué sirve ser asertivo?

Ser asertivo sirve para exponer a los demás cuáles son tus verdades deseos, necesidades y emociones, y para demostrar dignidad, autoconfianza y respeto por ti mismo.

Lo más fascinante es que las peticiones que hagas desde la comunicación asertiva tendrán muchas más probabilidades de tener éxito ya que estarás pidiendo legítimamente que se respete tu punto de vista. En general, comunicarte con asertividad te será útil para:
•Dar tu opinión, hacer una petición o pedir un favor a alguien de forma natural y no como si le estuvieras pidiendo que te perdonase la vida.
•Expresar tus emociones negativas (quejas, críticas, resentimiento, desacuerdo, etc) y rechazar peticiones sin que los demás se sientan heridos o molestos contigo.
•Mostrar emociones positivas (alegría, orgullo, agrado, atracción) y hacer cumplidos sin parecer demasiado volátil emocionalmente.
•Preguntar por qué y sentirte legitimado a cuestionar la autoridad o las tradiciones.
•Iniciar, continuar, cambiar y terminar conversaciones de forma cómoda y sin la sensación de estar ninguneando o faltando al respeto a nadie.
•Compartir tus sentimientos, emociones y experiencias con los demás y que ellos compartan las suyas contigo.
•Tratar con problemas cotidianos antes de que aparezcan emociones negativas como la ira y el enfado y revienten la situación.

Sin embargo, si crees que siendo asertivo lograrás que la gente te quiera, no se enfade nunca contigo, y que todo lo que pidas te sea concedido, estás equivocado. Por mucha asertividad que uses siempre habrá gente que seguirá dándote un no como respuesta si les pides algo que va en contra de sus intereses o valores, y también habrá quien te pueda malinterpretar y tomarse tu mensaje como un ataque personal. Nada es infalible.

Razones por las que no eres asertivo

Seguramente cuando eras pequeño te enseñaron que no debías contradecir a tus padres, familiares y profesores, ¿me equivoco? Esa idea puede llegar a arraigarse y convertirse en la voluntad inconsciente de intentar complacer siempre a los demás para evitar confrontaciones, rechazos, o la sensación de culpa por haber herido los sentimientos de alguien.

Si dedicas un minuto a reflexionarlo te darás cuenta de que a muchos nos educaron en la idea de que siempre debíamos intentar satisfacer y priorizar a los demás, que no era correcto anteponer nuestras propias necesidades por encima de las de los otros,  y que cuando alguien decía algo que no nos gustaba debíamos callar, ¿me equivoco?

Junto con la educación recibida, existen otros factores que explican por qué no sueles comportarte de forma asertiva.

Baja autoestima y autoconfianza

La falta de asertividad es un círculo vicioso: cuando no eres asertivo probablemente te sientas menos valioso al ver como pisotean constantemente tus derechos, lo que te convertirá en una persona todavía menos asertiva en el futuro.

Recuerda que cuando no defiendes tus derechos o expresas tus emociones, estás invitando a los demás a que te traten de esa misma forma.

Roles y estereotipos

Algunos estereotipos están directamente relacionados con conductas no asertivas, como por ejemplo algunos puestos de trabajo de bajo estatus o el rol tradicional de las mujeres en algunas culturas. Todavía en muchos lugares el estereotipo es que las mujeres deben ser sumisas mientras que los hombres deben ser agresivos.

La paradoja es que nosotros mismos nos obligamos a actuar conforme el rol que se supone que debemos desempeñar. Casi todos somos más pasivos y menos asertivos delante del director general del trabajo que frente al estudiante en prácticas.

Estrés y nerviosismo

Cuando estás estresado es habitual sentir que estás perdiendo el control de tu vida. En esas situaciones es fácil actuar sin pensar y terminar expresando las emociones de forma muy agresiva o incluso extremadamente pasiva, como si nada tuviera ya importancia.

Este comportamiento, de nuevo, alimentará la sensación de ansiedad y probablemente provoque rechazo en los demás, con lo que el círculo vicioso vuelve a alimentarse.

Personalidad

Mucha gente cree que han nacido más agresivos o más pasivos y que no hay nada que puedan hacer para cambiarlo.

Esta afirmación no es correcta del todo. A pesar de que es probable que exista una tendencia natural a reaccionar de una manera u otra, todo el mundo puede aprender a ser más asertivo.

Experiencias anteriores

Como he comentado al principio, mucha gente a aprendido a responder de forma no asertiva por imitación de la conducta de sus padres, amigos o roles de referencia. Si siempre has tenido a tu alrededor personas serviciales y complacientes, o agresivas y hostiles, es difícil que aprendas a reaccionar de otra forma.

El primer paso para ser más asertivo es conocer el origen del problema.

Los errores de la asertividad

Cuando decidí empezar a practicar de forma consciente la asertividad años atrás, me llevé una gran decepción.

Durante varias semanas, incluso meses, me dediqué a decir lo que realmente pensaba de la mejor forma posible. Si mis amigos me proponían ir al cine y yo quería ir a tomar una copa, se lo decía. Si mi novia quería presentarme a sus padres y a mí no me hacía ninguna gracia, se lo hacía saber. Si creía que mi compañero de trabajo era muy poco riguroso con los proyectos, también se lo comentaba.

Siempre con tacto y respeto, pero en un sinfín de situaciones dije lo que pensaba.

La sorpresa me alcanzó al cabo de un tiempo, cuando en una de esas noches de confesiones entre amigos una persona a la que respeto mucho me dijo que yo era un gran compañero, pero que apenas escuchaba. Entonces me di cuenta de que había estado cometiendo un gran error.

El gran error que comete mucha gente cuando quiere ser asertiva es pasar de una actitud sumisa a defender su postura de forma implacable, sin atender a las necesidades y sentimientos de la otra parte. Por muy respetuosos que sean en las formas, cuando eso ocurre son percibidos como demasiado agresivos, aunque su intención sea únicamente la de mantenerse firmes en sus derechos.

Si dejas de tener en cuenta el punto de vista de tu interlocutor, eliminas cualquier posibilidad de mantener una conversación productiva y llegar a una solución que satisfaga ambas partes. La verdadera asertividad siempre tiene en cuenta los sentimientos y opiniones de los demás. Defiende tus derechos, pero también escucha.

No siempre debes ser asertivo

Hay gente que también cree que siendo asertiva automáticamente sus deseos serán concedidos. Desde luego, no siempre conseguirás lo que quieres. Y tampoco es cierto que debas intentar ser siempre asertivo. Aunque habitualmente la asertividad te permitirá tener relaciones más abiertas y honestas, a veces habrá situaciones que requerirán que te defiendas más agresivamente o que te retires de forma pasiva.
•Si un comerciante te devuelve mal el cambio, díselo y defiéndelo hasta que solucines el malentendido. Pero si un camarero te atiende con poca amabilidad, no es tu deber educarlo en la forma correcta de tratar a los clientes, por lo que probablemente lo mejor sea dejarlo estar.
•Otros encuentran más fácil ser asertivo en algunas situaciones que en otras. Y es lógico: es mucho más fácil defender tu postura con un extraño que con alguien que amas y que podrías hacer enfadar si expresas tus verdaderos sentimientos. Pero la realidad es que cuanto más importante sea una relación para ti, más necesario será que seas asertivo.

Eres menos agresivo de lo que crees

Las personas solemos suele juzgar muy mal nuestro nivel de asertividad. Un estudio americano demostró que a menudo creemos que estamos siendo demasiado agresivos cuando la percepción real de nuestros interlocutores es otra.
•En el 38% de los casos en que los participantes del estudio estaban seguros de que habían rebasado el límite, sus interlocutores pensaron que habían estado en la justa medida.

La gente mide su asertividad por el efecto que cree que provoca en los demás. Pero eso puede ser peligroso, porque habitualmente exageramos la forma en que imaginamos que nuestros mensajes les ofenden o decepcionan.

Técnicas para ser más asertivo

A continuación encontrarás una recopilación de técnicas y herramientas para mejorar tu agresividad. ¡Espero que te sean útiles!

1. Reemplaza tus pensamientos negativos

Para empezar es clave que sustituyas los pensamientos negativos que te surgen cuando haces valer tus derechos. Evita pensar cosas como “Soy un mal amigo por no dejarle dinero a mi colega” y cámbialo por una visión más positiva y personal como “Merezco que me respeten y no puedo dejarle dinero a alguien que nunca me lo ha devuelto”.
Tan sólo si estás convencido de que estás en el derecho de expresar tus sentimientos y defender tus ideas podrás comunicarlo sin hacer daño a nadie.
2. La gente no puede leerte la mente

Un gran y clásico error de la gente pasiva. Quizás creas que tu jefe sabe que quieres un aumento de sueldo, o que tu novia espera que la invites a una cena romántica, o que tu amigo sabe lo mucho que te molesta que le dejes dinero y que luego no te lo devuelva.

Sin embargo la gente no suele tener ni idea de lo que te molesta o de lo que realmente esperas de ellos. Así pues, no utilices el argumento de que ya saben lo que quieres como excusa para no dar un paso al frente.
Si quieres que la gente tenga en cuenta tus deseos y necesidades deberás en primer lugar decir cuáles son, expresándote de una forma en que los demás puedan responder apropiadamente.
3. Defiende tus verdades

Hablar de forma asertiva no transforma tu mensaje en la única verdad, pero sí que lo transforma en tu verdad.

Espero que estés de acuerdo conmigo en que no existe la verdad absoluta. La verdad es un invento humano. Damos por sentado que ciertas cosas son ciertas para así poder entender el mundo que nos rodea. Tus creencias son reales para ti pero yo puedo pensar de otra forma y por eso, aunque los demás discrepen, no tienes ningún motivo para cambiar de opinión.

Cada una de nuestras verdades se fundamenta en nuestras experiencias pasadas y otros procesos mentales. Por eso puedes hablar de tus verdades incluso cuando no sean ciertas para los demás, y por ese motivo también debes escuchar lo que ellos tienen que decir.

Las verdades pueden ser desagradables, tanto para ti como para los demás, pero ese no es el motivo para no decirlas. A menudo las verdades más duras son las más valiosas. ¿Te acuerdas de la historia del traje nuevo del emperador? Es una fábula sobre la falta de asertividad, y al final se demuestra que decir lo que crees que es verdad puede tener un gran poder.
Una verdad que nunca te podrá ser negada es cómo te sientes. Si dices que estás contento, triste o enfadado, nadie podrá discutirte eso porque sólo tú sabes cómo te sientes.
4. Recuerda tu objetivo en todo momento

Imagínate que llevas una temporada poco motivado en el trabajo y decides ir a hablar con tu jefe. Si tan sólo le expones el problema -no te sientes motivado- lo que haces es traspasarle toda la responsabilidad a él. Lo que decida quizás te guste, o quizás no. Para ser asertivo no debes exponer tan sólo las situaciones, también debes dejar claro lo que quieres.

No es fácil saber lo que se quiere, así que te recomiendo que antes lo pienses detenidamente. ¿Realmente quieres un aumento de sueldo o un proyecto más motivador? ¿Deseas que tu novio no salga tanto con tus amigos o que cuando esté contigo te dedique más atención y cariño? Cuanto más claro tengas lo que quieres, más probable será que lo consigas.

Una vez tengas claro tu objetivo, no te apartes de él. En una conversación tensa es normal que haya ocasiones en las que la otra persona parezca no escucharte, no atienda a tus argumentos o incluso te desprecie e intente dinamitar el diálogo.

En esos casos recuerda por qué estás allí. Recuerda que has regresado a la tienda a devolver un objeto defectuoso, que has llamado a tu vecino porque su música no te deja dormir por las noches, o que lo que realmente quieres es que tu novia no te ignore cuando está con sus amigas. Tu objetivo es ése, y no ganar una discusión.

5. Sé lo más concreto que puedas

Además de conocer cuál es tu objetivo real en esa situación, debes ser capaz de transmitir exacta y detalladamente lo que quieres y no una vaga idea general, o la situación probablemente se te escape de las manos.

Imagínate que entras en un restaurante a pedir algo para comer. ¿Verdad que no pedirías sólo “un bocadillo”? En su lugar pedirías algo más específico, como un bocadillo mediano de jamón ibérico con pan con tomate, ¿cierto?

Contrariamente a lo que hace mucha gente, no tiene ninguna utilidad mantener una conversación en la que tan sólo quieras expresar tu enfado. ¿Qué pretendes conseguir realmente con eso?
Recuerda en todo momento cuál es tu objetivo, por muy tensa que se ponga la conversación, y sé cuantó más específico mejor. Sólo de esta forma podrás defender realmente tus necesidades.
6. Céntrate en los hechos y no en los juicios

Es muy importante que en general te acostumbres a hablar de hechos objetivos y concretos, y no de tus conclusiones. ¿La diferencia?

Hecho objetivo: “Tu trabajo tiene faltas de ortografía y el formato varía en cada página”

Tu conclusión: “Tu trabajo es una chapuza”

Así lograrás que tu comunicación sea mucho más precisa y que la gente no se sienta agredida ni juzgada antes ni siquiera de empezar a tratar con el problema.

7. Explica tus motivos para tener más éxito

Cuando pidas algo que realmente quieras conseguir explica también tus motivos. Dar motivos es una excelente forma de reducir las probabilidades de que te rechacen porque tu interlocutor verá que hay un razón real que sustenta tu petición, y que no es un capricho tuyo.

-Me gustaría que me subierais el sueldo un 10% porque de esta forma estaré alineado con la media del sector por el trabajo que estoy realizando.

-Disculpa, ¿te importaría hablar un poco más bajo por el teléfono? Me duele un poco la cabeza y me cuesta concentrarme así.

De la misma manera, cuando alguien te pida algo también estás en tu derecho de negarte sin dar explicaciones. A pesar de que dar un motivo es bueno porque restará agresividad a tu mensaje y proporcionará una explicación a tu comportamiento, también estarás dejando una puerta abierta a que tu interlocutor te lo discuta.

Si negarte sin dar explicaciones te parece demasiado brusco, una buena idea es ofrecer alternativas al final de tu negativa:

-No puedo ayudarte con el trabajo. Estoy a tope hasta fin de mes. ¿Por qué no se lo preguntas a Andrea a ver si a ella le va bien?
Siempre que proporciones motivos concretos, tanto al pedir algo como al negarte, conseguirás que tu mensaje sea mucho más convincente y menos agresivo.
8. Habla desde ti

Incluso cuando no sea tu intención, es habitual que en las conversaciones con cierta tensión las demás personas perciban que las estás culpando. Utilizar la palabra “Tú” en tus argumentos puede intepretarse fácilmente como una acusación y entonces, como mecanismo de auto-protección, la gente se cierra y se distancia.

Por eso hablar desde ti (también llamado utilizar “mensajes Yo”) es una de las claves más importantes de la asertividad. Porque te ayudará a expresar tus verdades sin hacer que la otra persona se sienta atacada o se ponga a la defensiva. En lugar de decir “Me has tratado muy mal estos últimos días” puedes decir “Me siento disgustado con la forma en que me has tratado últimamente”.

Aunque básicamente estás diciendo lo mismo, lo centras en tus sentimientos en lugar de hacer ver a la otra persona que ha hecho algo mal. La clave es usar los mensajes “Yo” en lugar de “Tú”, y mantenerse siempre concentrado en el problema que tienes, no en acusar o culpar la otra persona.
•“Me siento incómodo cuando alguien conduce mi coche y prefiero ser yo quien lo haga” en lugar de “Es mejor que tú no conduzcas mi coche”
•“Agradecería mucho que me avisaras” con unos días de antelación antes de pedirme que trabajara los fines de semana” en lugar de “Me estás pidiendo cosas poco razonables”
•“Me gustaría ser capaz de acabar mis argumentos sin que se me interrumpiera”, en lugar de “¡Siempre estás interrumpiendo mis explicaciones!”


Hablar desde ti expresando lo que sientes, crees y opinas conseguirá que tus mensajes sean mucho mejor aceptados.

9. Muestra lo que sientes

Otra de las ventajas de los mensajes “Yo” es que son mucho más difíciles para tu interlocutor de discutir, porque siempre irán seguidos de una emoción o sensación, y nadie te podrá discutir nunca cómo te sientes.

Las emociones se contagian incluso al hablar de ellas. Cuando expresas lo que sientes la gente empatiza contigo porque conoce la emoción a la que te estás refiriendo, y eso consigue que se pongan más en tu piel.
•Recuerda que no debes asumir que la gente sabe lo que quieres. Expresar lo que sientes de la forma más concreta, honesta y precisa posible es la mejor manera para que te entiendan.
•La gente tampoco suele ser consciente del efecto de sus acciones sobre el estado emocional de los demás. Describir tus emociones probablemente resulte una sorpresa para muchos.
•Cuando explicas las consecuencias de las acciones de los demás sobre tus sentimientos estarás ayudando a que entiendan la magnitud real de lo que han hecho.

“Me siento muy desilusionada cada vez que me prometes algo y lo incumples de nuevo” es mucho más asertivo y te permitirá mamtener una conversación mucho más productiva que con un “Está claro que no tienes palabra y no puedes cumplir tus promesas”.


Describir con precisión tus emociones te ayudará a que empaticen más contigo y que se muestren más receptivos y abiertos a tus peticiones.

10. Usa lenguaje corporal asertivo

¿Te suena la serie “El encantador de perros”? En ella, el entrenador canino César Millán muestra cómo educa perros. Pero la realidad es algo distinta: César no adiestra perros, sino que entrena a sus amos para ser líderes. Y gran parte de lo que se aplica a los perros también puede aplicarse a los humanos.

El aprendizaje fundamental de César es que los perros son animales de manada y están preparados para seguir a los líderes más tranquilos y asertivos, los que no pierden la calma con facilidad. Enseña a los dueños a comportarse de esta forma, ya que su conducta anterior de nerviosismo se contagiaba a los animales.

En los hombres ocurre lo mismo. Debido a que las emociones son contagiosas, si quieres comunicarte de forma asertiva deberás transmitir también eso con tu lenguaje corporal.

En un estudio realizado en 2010 en estudiantes y hombres de negocio en las universidades de Harvard y Columbia descubrieron que los líderes más efectivos presentaban altos niveles de testosterona y bajas concentraciones de cortisol en su sangre.

Altos niveles de testosterona están relacionados con una mayor asertividad, mientras que elevadas cantidades de cortisol se asocian con el estrés y el nerviosismo. Los líderes presentaban mayor testosterona y menor cortisol que el promedio de participantes.

Lo que los investigadores encontraron es que es posible modificar los niveles de estas hormonas en sangre, gracias a la propiocepción o vía de doble sentido entre el cerebro y los músculos. Descubrieron que había un tipo de posiciones, las llamadas Posturas de Poder, capaces de incrementar la producción de testosterona y reducir los niveles de cortisol.
•Las Posturas de Poder son aquellas que hacen tu cuerpo tan grande como sea posible, como la posición que adoptan los deportistas cuando ganan una competición (brazos levantados, pecho hinchado, cabeza ligeramente hacia arriba y boca abierta) o las personas cuando están orgullosas (manos apoyadas en la cintura, piernas separadas, mentón hacia arriba). Estas posturas son innatas: las adoptan incluso los atletas ciegos pese a no haber visto nunca a nadie hacerla.
•El estudio demostró que mantener una postura de este tipo durante dos minutos podía alterar la producción hormonal y hacer que la gente se comportara de forma más asertiva.


Cuando quieras ser asertivo no te encojas ni empequeñezcas tu postura. Mantén una postura corporal firme y calmada, sin mostrar debilidad a tu interlocutor ni, sobretodo, a ti mismo.

Cómo crear el mensaje asertivo perfecto

Algunas investigaciones han demostrado que la técnica más eficaz combina los mensajes “Yo” con la descripción de las consecuencias de un comportamiento determinado y termina con una propuesta de soluciones. Esto se puede estructurar en 4 fases:
1.Los hechos. Primero describe la conducta de la otra persona. La conducta puede ser positiva o negativa, según si pretendes agradecer algo o expresar tu descontento. Recuerda que debes hablar de hechos y no de juicios, y ser lo más específico posible.
2.Tus sentimientos. Luego explica cómo te hace sentir esa conducta. Habla desde ti y de tus sentimientos, e intenta mantenerte calmado.
3.Las consecuencias. Describe las consecuencias de seguir manteniendo esa conducta por parte de tu interlocutor. Aquí también puedes añadir los sentimientos que prevés experimentar, cómo ese comportamiento afectará a otras personas o situaciones, o dar más detalles de esa conducta.
4.La solución. Finalmente, en caso de que quieras que un cierto tipo de comportamiento se detenga, describe concretamente los cambios que te gustaría que se produjeran. De esta forma la gente podrá responder de forma proactiva, en contraposición a si tan sólo expusieras un listado de tus problemas sin sugerir soluciones.

Algunos ejemplos prácticos de un mensaje asertivo:
•“Has trabajado mucho para terminar este proyecto (conducta) y estoy muy orgulloso de ti (cómo te sientes). Así seguro que vas a tener éxito en tu negocio (consecuencias).”
•“A menudo entregas tus proyectos tarde (conducta) lo que me molesta bastante (cómo te sientes) porque da la sensación de que todo el departamento es muy desorganizado (consecuencias). Quiero pedirte que a partir de ahora seas puntual en la entrega (solución).”
•“Cada vez que me dices lo que debo hacer (conducta) me siento amenazado (cómo te sientes) porque gritas mucho y me señalas (más detalles). Me gustaría que dejaras de hacerlo de esa manera (solución).”

Cuando hagas una petición también puede ser útil empezar diciendo algo que demuestre que entiendes la situación de la otra persona, como “Imagino que has tenido muchas preocupaciones últimamente”.

Aunque la mayoría de nosotros no hablamos de esta forma, el concepto que intento transmitirte es que reflexiones sobre la manera de expresar tus sentimientos para que sea lo más clara y menos agresiva posible.

Empieza a practicar la asertividad

De la misma manera que si estuvieras aprendiendo a montar en bici no te tirarías cuesta abajo por el Kilimanjaro, con la asertividad también debes practicar en situaciones menos comprometidas antes de aspirar a metas más altas.

Lo ideal es que empieces a practicar en situaciones de bajo riesgo, como que te cambien de sitio en un restaurante o que te den otra habitación en un hotel. Y progresivamente afrontar situaciones más complejas como pedir incrementos de sueldo, negarte a favores con amigos, o discutir temas con alta carga emocional. Poco a poco irás cogiendo práctica y ganando confianza para ser más asertivo.

Cuando hayas hecho de la asertividad un hábito, te preguntarás como es que has sobrevivido hasta ahora sin usarla. Y una vez lo hayas logrado, comprobarás que dejas de depender de estas estrategias porque empezarás a sentirte perfectamente cómodo diciendo lo que piensas.

Recuerda que aún siendo asertivo, habrá muchas ocasiones en las que no tengas éxito. Es normal. La clave está en no venirse abajo y volver a intentarlo con más ganas. No es el miedo al rechazo lo que separa la gente con mayor o menor confianza, sino cómo reaccionan a él.

La asertividad, finalmente, tiene un maravilloso efecto sobre la propia autoestima, convirtiéndose en uno de sus motores. Cuanto más te respetes a ti mismo, más te respetarán los demás, y ése es, en realidad, el objetivo final de la asertividad.

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PD: Iba a continuar con un listado de estrategias que funcionan en situaciones muy concretas pero me ha quedado un artículo bastante largo, así que me las reservo para otro  Wink

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El artículo Asertividad: Cómo Sobrevivir Diciendo lo que Piensas apareció primero en Habilidad Social. http://habilidadsocial.us3.list-manage.com/track/click?u=7352096b01637f07f783ca584&id=6bc222379a&e=1d65874f03

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Re: Asertividad: Cómo Sobrevivir Diciendo lo que Piensas

Mensaje por Nikita dura de matar el 23/10/14, 05:47 pm

Es bueno decir lo que sientes, quieres o piensas, pero reconozco que a veces soy un poco brutita siendo asertiva..., así que muy instructivo el post desa Cool

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