Una introducción (no exhaustiva) al estudio científico de la religión...

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Una introducción (no exhaustiva) al estudio científico de la religión...

Mensaje por Desapastillada el 15/09/15, 08:06 pm



Dentro del siempre difícil estudio científico del comportamiento humano, el análisis del fenómeno religioso destaca poderosamente, ya que es probablemente una de las facetas humanas que más ha influido y modulado tanto la psique individual como el comportamiento social de nuestra especie. Además, a diferencia de otras facetas o conductas humanas, las creencias han sido históricamente considerada como un elemento totalmente inaccesible al conocimiento científico, de tal manera que incluso en la actualidad cualquier intento de estudio choca frontalmente con la ideología y el poder religiosos, que desprecia los métodos y que teme a las casi siempre incómodas conclusiones derivadas del estudio racional de este comportamiento tan irracional, porque pueden llegar a dejar en evidencia las autocomplacientes justificaciones de los creyentes con respecto a los verdaderos (y por supuesto más prosaicos) motivos de su fe.

En entradas previas [1, 2 y 3] comenté diferentes hipótesis y estudios que han intentado explicar la aparición de la religión dentro del contexto evolucionista. Así algunos estudios han sugerido la hipótesis de que la especie humana estuviera psicológicamente “preprogramada” para la religión. En cambio otros trabajos apoyarían la idea de que la religión es un subproducto del consumo de alucinógenos por parte de algunos de nuestros antepasados, los mismos que luego pasaron a ser considerados chamanes. Otros investigadores sin embargo inciden en que la religión podría ser bien un subproducto que ha parasitado a una adaptación evolutiva previa (como sería el comportamiento acrítico de los niños ligado a la supervivencia, el famoso “virus de la fe” de Richard Dawkins) o por el contario un fenómeno adaptativo per se (al atenuar o controlar el miedo a la muerte o como elemento cohesionador del grupo). En esta entrada presentaré un enfoque que incide en este posible papel adaptativo de la religión, aunque sin embargo hay que tener en cuenta que todas estas explicaciones evolutivas no tienen por qué ser mutuamente excluyentes, sino que bien pueden haber sido relevantes en alguno o varios momentos de la ya larga relación de los humanos con las creencias sobrenaturales, que como todo comportamiento ha ido desarrollándose y cambiando a lo largo de los milenios casi a la misma velocidad que lo ha hecho el variable y cada vez más complejo entorno ecológico y social de nuestra especie.



El cerebro humano es una máquina compleja de pensamiento, evolutivamente adaptado para la búsqueda de patrones y sobre todo para encontrar explicaciones, de tal manera que a falta de una respuesta satisfactoria nuestro cerebro, a diferencia del superordenador Multivac del maravilloso cuento “La última pregunta” del genial Isaac Asimov, nunca se queda bloqueado a la espera de obtener más información. Ello es así porque en nuestra la-ultima-pregunta-asimovsabana ancestral, aquellos homínidos que ante la falta de datos claros no tomaban una decisión (aunque fuera al azar) tenían menos posibilidades de supervivencia que sus congéneres que actuaban. Entonces, en entornos desconocidos o muy poco predecibles el cerebro humano tiende a inventar “explicaciones” que le permiten seguir adelante, y vista nuestra historia evolutiva poblando todos y cada uno de los rincones (por más extraños o difíciles que le pudieran haber parecido a nuestros antepasados) de este planeta parece que no nos ha ido tan mal. Y es en estos comportamientos frente a lo desconocido donde parecen jugar un papel importante las creencias.

En su trabajo de campo durante la I Guerra Mundial en el archipiélago de las Trobriand el célebre antropólogo Bronislaw Malinowski observó una correlación entre creencias y entorno, de tal manera que aquellas tribus que vivian en hábitats más difíciles o impredecibles tendían a desarrollar mayor número de prácticas mágicas que aquellos grupos que vivían en zonas más tranquilas o predecibles. Es más, observó que una determinada tribu tenía dos diferentes zonas de pesca: una era un lago interior, de aguas tranquilas en donde soltaban veneno y poco después podían recoger fácilmente a los peces aturdidos o muertos, mientras que la otra era en mar abierto donde sus frágiles canoas quedaba a merced de las olas, del viento y de las posibles tempestades. De tal manera que la pesca en el lago era fácil, segura y predecible en cuanto al 8 trobriandlimitado número de capturas posibles, mientras que pescar en mar abierto era impredecible, ya que a veces los nativos volvían con las canoas a rebosar de pescado mientras que otras veces lo hacían de vacío, además de ser una actividad más peligrosa en caso de que las condiciones meteorológicas cambiaran o surgieran problemas. De tal manera que, mientras que cuando iban a pescar al lago los nativos simplemente se montaban en sus canoas y se ponían a remar, el ir a pescar al mar implicaba la realización de elaborados y complejos rituales mágicos antes de embarcar, que según los nativos les garantizaban una pesca productiva además de segura. Es decir, este ya clásico estudio sugería que las creencias permitían a los nativos controlar o al menos lidiar con la ansiedad que les producía realizar un trabajo poco agradecido y que además les podía costar la vida.



Desde que Malinowki publicó sus resultados hace ya casi un siglo se generó una fuerte polémica dentro del mundo académico entre detractores y adeptos de tal manera que poco a poco su hipótesis fue quedando en el olvido. Con la llegada del nuevo siglo diversos estudios han reformulado las ideas de Malinowski bajo la denominada “hipótesis de la incertidumbre”, que postula que los rituales mágicos aumentan la sensación de control, lo que reduciría la ansiedad y permitiría a los individuos hacer frente a condiciones impredecibles y así poder realizar con éxito tareas de alto riesgo.

Así diferentes trabajos han estudiado el surgimiento de creencias y rituales mágicos 7 supersticion deporteentre diversas poblaciones que se enfrentan a condiciones incontrolables: jugadores de dados, consumidores, estudiantes en época de exámenes, individuos que se enfrentan a rompecabezas, golfistas, jugadores de béisbol, corredores de atletismo y deportistas en general [1 y 2]. En todos los casos el comportamiento supersticioso y los rituales mágicos aumentaban con la dificultad o la impredecibilidad de la tarea a realizar. Es por ello que en un deporte como el ajedrez, en donde no queda nada para el azar y todo depende de las propias habilidades, los jugadores no sean muy dados a la superstición.



Por otra parte, en un estudio similar a los anteriores realizado con niños de entre tres y seis años de edad, en donde un payaso mecánico dispensaba canicas de manera impredecible se observó que la mayoría de ellos desarrollaron un comportamiento mágico dirigido a (intentar) asegurarse más canicas, lo que reforzaría la idea de que nuestro cerebro se desvive por encontrar relaciones causales incluso cuando éstas no existen. Inciso, sería muy interesante ahora que estos individuos son adultos observar si los niños que se autoengañaron son ahora más crédulos o religiosos que aquellos que no desarrollaron los comportamientos mágico-supersticiosos durante la prueba infantil.

Uno de estos estudios sobre la hipótesis de la incertidumbre es además bastante curioso, ya que muestra que incluso las peores condiciones ligadas a uno de los más terribles comportamientos humanos, como es el caso de la guerra, pueden servir para realizar estudios de campo. Así unos investigadores israelíes analizaron durante la guerra del Líbano del 2006 la relación entre estrés y religiosidad en una ciudad de Galilea que estaba siendo bombardeada diariamente por los cohetes katiussoldados rezandoha de Hezbolá. Parte de las mujeres residentes en el pueblo fueron evacuadas al sur, lejos del alcance de los cohetes mientras que otra parte se quedó en el pueblo. Los autores seleccionaron a aquellas mujeres más religiosas que indicaron que habían recitado salmos de manera frecuente durante la guerra y observaron que este tipo de rezo se asociaba con menores tasas de ansiedad entre las mujeres que se quedaron en el norte y por tanto expuestas a los ataques, pero no entre las mujeres que se trasladaron fuera de la zona de guerra. Los autores del estudio concluyeron que



La recitación de salmos reduce la ansiedad causada por las condiciones incontrolables de guerra, pero es ineficaz en la lucha contra el estrés asociado a situaciones de la vida cotidiana más controlables.

Otro estudio posterior realizado en Nueva Zelanda incide sobre el mismo tema puesto que mostró que, tras el terremoto acaecido en estas islas de las antípodas europeas en 2011, la religión se hizo más atractiva entre las personas que vivían en las regiones más dañadas por el seísmo, en comparación con aquellos otros individuos que habitaban en zonas colindantes pero que por la estructura geológica de la zona no sufrieron apenas daños.

Finalmente el año pasado se publicó un monumental estudio publicado en la prestigiosa revista PNAS, en donde investigadores de medio mundo han abordado esta hipótesis estudiando 583 culturas diferentes de todos los rincones del planeta. Así los científicos han encontrado una fuerte correlación entre el tipo de religión y la ecología en donde vive el grupo de creyentes. Las sociedades que viven en lugares más inhóspitos, en donde es más difícil la supervivencia y en donde la comida, el agua y los recursos9 sodomagomorra2 en general son más escasos y difíciles de conseguir tienden a tener religiones con dioses más estrictos y moralizantes que aquellos grupos que viven en entornos donde los recursos son más abundantes y las condiciones de vida son más llevaderas. Y estas conclusiones parecen mantenerse incluso en este mundo actual del siglo XXI, ya que otro estudio que ha analizado el grado de religiosidad en 114 naciones actuales ha encontrado que esta disminuye a medida que aumenta el grado de desarrollo económico y social (medido por un menor porcentaje de empleo agrícola y un mayor porcentaje de población universitaria) y la seguridad tanto en los ingresos (bajo coeficiente de Gini y altos impuestos personales ligados al estado de bienestar) como en asuntos sanitarios (baja prevalencia de patógenos). Como concluyen los autores de este último estudio:



Los resultados muestran que la religiosidad disminuye a medida que aumenta la seguridad material en consonancia con la hipótesis de la incertidumbre.

Estos estudios además podrían explicar perfectamente la aparente paradoja de que EEUU, la gran potencia mundial sea el país desarrollado del mundo que presenta los mayores niveles de religiosidad en general y de fanatismo cristiano en particular, ya que es también la nación occidental más desigual y la que dispone de un estado del bienestar más raquítico, pudiéndose resumir todo ello en el famoso binomio de biblia y armas del partido republicano estadounidense.



Y como corolario de todo este asunto es de esperar que la pavorosa crisis económica, kap-etat-providenceque ha desmantelado en la práctica los sistemas de protección social de muchos países, acabe generando un aumento de la religiosidad, hecho que por supuesto favorece a las élites, que así consiguen un doble objetivo: concentrar aún más si cabe la riqueza al ahorrarse el siempre “costoso” estado del bienestar mientras se aumenta el control de una ciudadanía cada vez más sojuzgada, ¡cuánta razón tenía Marx sobre el opio religioso!.



En resumen, que la religión parece estar fuertemente asociada a los desafíos que sobrepasan la capacidad de respuesta tanto del individuo como de la sociedad y que por tanto, en el mundo actual pervive únicamente gracias a la injustica y a la desigualdad, porque en realidad tenemos recursos económicos, tecnológicos y científicos suficientes para ofrecer una vida digna (siempre y cuando eso sí no queramos cambiar de smartphone cada año) a todos y cada uno de los habitantes de este planeta.

Entradas relacionadas:

Una introducción (no exhaustiva) al estudio científico de la religión (I, II y III)
http://lacienciaysusdemonios.com/2013/04/30/una-breve-introduccion-al-estudio-cientifico-de-la-religion-i/
http://lacienciaysusdemonios.com/2013/05/09/una-introduccion-no-exhaustiva-al-estudio-cientifico-de-la-religion-ii/
http://lacienciaysusdemonios.com/2014/01/21/una-introduccion-no-exhaustiva-al-estudio-cientifico-de-la-religion-iii/

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