Las claves científicas para profundizar en tus relaciones sociales y fortalecer tus amistades

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Las claves científicas para profundizar en tus relaciones sociales y fortalecer tus amistades

Mensaje por Desapastillada el 09/11/15, 10:54 pm

Cuando Marina me invitó a escribir sobre cómo profundizar en nuestras relaciones para convertirlas en algo más constructivo, lo primero que hice fue reflexionar sobre las mías.

Siempre recordaré el discurso de presentación que hice en mi grupo de oratoria. Durante 6 minutos tuve que hablar de mis pasiones y mis miedos delante de dos decenas de personas que justo acababa de conocer.

Después de mi discurso se me acercaron varios asistentes. Muchos habían descubierto que tenían una motivación en común conmigo, o les había interesado algo que había dicho y querían ver si podíamos colaborar de alguna forma.

Ese día disfruté de algunas de las conversaciones más interesantes que he tenido jamás. Entonces comprendí que en 6 minutos había conectado con ellos mucho más que tras innumerables tardes de charlas insustanciales con mis amigos.

Quizás a ti te esté ocurriendo lo mismo.

Todos hablamos de lo mismo
A lo mejor tienes algunas amistades con las que puedes hablar de temas más profundos, pero como no es habitual darles discursos de presentación, con la mayoría te quedas en la superficie.

Deja que lo adivine: vuestras conversaciones se limitan a comentar la actualidad política, curiosidades de los programas de televisión o la patada de Rossi a Márquez en el último gran premio.

Vivir en la era de Facebook y Youtube tampoco ayuda. Estamos constantemente expuestos a estímulos como vídeos de gatitos o de bromas pesadas. Y uno al final termina hablando de lo que le estimula, aunque suponga una pérdida de tiempo.

Pero no todo es malo. Este tipo de conversaciones tienen su función, por mucho que haya gente que no las soporte. Porque, al fin y al cabo, sirven para estrechar relaciones, aunque sea comentando el último baile de moda en Corea.

Y las relaciones quizás sean lo más importante en tu vida.

El secreto de la felicidad (de verdad)
La ciencia ha encontrado lo que diferencia el 10% de la población más feliz respecto a todo el resto. Y no es tener el trabajo de tus sueños, una salud de hierro, haber contribuido al bienestar de la humanidad o ser la persona más altruista de la tierra.

Es la fortaleza de tus relaciones sociales.

El Proyecto Longevidad estudió la vida de 268 personas ¡durante 75 años! ¿Y sabes cuáles fueron sus conclusiones?

Pues que lo único que realmente importa en la vida es la calidad de tus relaciones con los demás.

La gente con mejores relaciones sociales, además de ser más feliz, vive más años y enferma menos. Está demostrado que tener pocos amigos es más peligroso que la obesidad y equivale al riesgo de fumar 15 cigarrillos al día.

Sin embargo, cada vez tenemos peores relaciones sociales:

   En 1985 la mayoría de la gente consideraba que tenía 3 amigos íntimos de los que podía hablar de cualquier cosa.
   En 2004 la mayoría opinó que no tenía ninguno, tal y como explica el Dr. Lieberman en su libro Social.

Tener verdaderos amigos y ser capaz de hablar de temas más personales es quizás uno de los aspectos más importantes de tu vida. En ellos te puedes refugiar en épocas de crisis y desdicha. Aunque todos sabemos que conseguirlo no es tan fácil.

La buena noticia es que es posible. Y en este artículo voy a enseñarte el camino para conectar con los demás y convertir vuestras interacciones en algo mucho más significativo.

Pero antes, un par de consideraciones previas.

¿Qué es lo que pretendes realmente?
Si la mayoría de conversaciones a tu alrededor te parecen inútiles, quizás el problema no esté en los temas, sino en las personas.

O incuso en ti.

Si realmente quieres que la gente te aporte un punto de vista constructivo, ¿no sería suficiente con pedirlo? ¿Qué te lo impide?

Cuando no lo haces y además consideras que las conversaciones son demasiado superficiales, plantéate si es que en realidad no quieres escuchar lo que los demás tienen que decir.


Quizás sólo quieres que escuchen lo que tú tienes que decir.

¿Has elegido bien a tus amigos?

Permíteme recordarte también que no todos somos iguales. Sé que lo sabes, ¡pero es que a veces se nos olvida!

Habrá quien se sienta cómodo tan sólo riendo con sus amigos porque es su forma de relajarse y no querrá que le vengas con grandes discursos filosóficos.

Por ejemplo: a mí no me gusta nada la política, y difícilmente nadie podrá tener una conversación profunda conmigo sobre ese tema. Entonces no tendría sentido que alguien pensara que es culpa suya no poder hablar de esto conmigo, ¿no crees?

Quizás entonces el problema no esté ni en ti ni en las conversaciones, sino en las personas. Hablar de ciertos temas a lo mejor implica encontrar otro círculo social que comparta tus mismas inquietudes, y no intentar imponerlas a tus amigos.

No tengas miedo de renunciar a algunas amistades para encontrar otras más afines. Como ya sabes, de eso va a depender gran parte de tu felicidad.

No persigas personas. Persigue pasiones.

Dicho esto, veamos qué puedes hacer para convertir tus relaciones sociales en algo menos superficial.

Cómo profundizar en tus relaciones sociales
Sería absurdo que te diera un listado de preguntas o respuestas para que las memorizaras y las fueras soltando sin ton ni son en tus conversaciones. Eso sería como regalarte un pincel sin que supieras pintar.

Por eso, aunque algunos pasos te sorprendan, lo que vas a aprender a continuación es cómo usar a tu favor los mecanismos psicológicos que nos permiten conectar con los demás.

1. Conviértelo en una prioridad

Piénsalo bien. ¿Cada cuánto quedas con tus amigos? ¿Solo os reunís por motivos concretos como celebrar un cumpleaños o salir de copas?

En esas situaciones es difícil que surjan conversaciones profundas. Por lo tanto debes buscar la oportunidad para ello.

Y debes convertirlo en una prioridad. Si tu excusa para no hacerlo es que no tienes tiempo, búscate otra. Nunca hay falta de tiempo, sólo hay falta de interés.


Prioridad

Varios investigadores consideran que el motivo principal por el que no creas lazos más intensos es por tu falta de compromiso para encontrar el tiempo para hacerlo. Nada más. Pasar tiempo con alguien es la mayor señal de que le valoras.

Incluso hay estudios que indican que para mantener una amistad más personal lo ideal es establecer contacto por lo menos una vez cada 15 días.

Consejo práctico nº1: Cada dos semanas escribe o llama a alguno de tus amigos sin motivo aparente, sólo para quedar y poneros al día. Estarás construyendo las bases de una relación mucho más profunda.

2. Demuéstrales tu apoyo
Algo que los amigos hacemos a menudo es picarnos entre nosotros. Sí, son pequeñas bromas (algunas muy graciosas) pero cuando lo único que se reconoce es lo negativo, estamos poniendo trabas a que la gente quiera abrirse con nosotros.

¿Por qué lo hacemos entonces?

El culpable es el efecto Schadenfreude. Recordar delante de nuestros amigos el ridículo que hizo uno de ellos cuando se le rompieron los pantalones en su boda nos hace sentir momentáneamente mejor.

Cuanto más cercano y similar a nosotros nos parezca alguien, más nos reconfortan su desgracias. Es cruel, pero forma parte de la naturaleza humana. Nos comparamos con los demás y creemos que sus fracasos nos benefician de algún modo.

Así que no te quedes sólo en eso. Demuéstrales que también les admiras y sentirán que pueden confiar más en ti.

Un simple cumplido a un amigo puede tener tanta fuerza como darle dinero en metálico, e incluso se ha demostrado que al alegramos de sus logros haremos que se sientan más comprendidos y estimados.

Esto fortalece la relación y la prepara para intercambios de ideas más profundos.

También es importante que apoyes la imagen que tienen de ellos mismos y les hagas sentir bien con sus logros. En un estudio se comprobó que esto es lo más importante para convertir un amigo en un mejor amigo con el que puedes compartirlo todo.

Consejo práctico nº2: No explotes solo los momentos graciosos de tus amigos. Demuéstrales que tienen cualidades que admiras y consigue que revivan sus buenos momentos contigo.

3. Interésate y deja de hacerte el interesante

Antes de empezar a profundizar en ciertos temas debes asegurarte de que has creado una mínima conexión o todos tus intentos fracasarán.

Para conseguirlo, lo primero es interesarte por tu interlocutor. Porque la mejor forma de mejorar una relación es, simplemente, escuchando.

Incluso hay un estudio americano que concluye que el 46% de la gente que deja un trabajo lo hace porque no se siente escuchada.

Para dominar el arte de interesarte por los demás, deja de pensar que las conversaciones son partidos de tenis. No tienes que devolver la pelota. Es mejor imaginarte que eres un detective con el objetivo es encontrar algo sorprendente en tu interlocutor.

¿Y sabes qué es lo mejor de todo? Que cuando empiezas a interesarte por los demás, ellos también querrán saber más sobre ti.

El hábito de escuchar de verdad sin esperar tu turno para hablar es poco habitual. Pero la gente que lo hace puede conectar con quien quiera.

Consejo práctico nº3: No intentes impresionar en tus conversaciones. Si quieres crear mayor conexión tan sólo tienes que interesarte por ellos.

4. Encuentra vínculos emocionales

La siguiente clave de la conexión es encontrar un vínculo.

Aunque lo ideal es que compartáis cuanto más puntos en común mejor, existen unos más poderosos que otros: los lazos emocionales.

Si durante la conversación te interesas por tu interlocutor llegará un momento en que una de tus preguntas hará clic y logrará conectar con una de sus pasiones. Entonces verás que empieza a hablar con mayor entusiasmo e intensidad.

Cuando termine, puedes intentar vincularte con este tema. Si por ejemplo estaba hablando de su pasión por el paracaidismo y a ti también te gusta, ya tenéis un interés en común. Vuestra conversación empezará a fluir sin dificultad.

¿Pero qué ocurre si a ti te aterra el paracaidismo? ¿Ya no puedes vincularte?

Si eso fuera así sólo existiría una pequeña fracción de la humanidad con la que pudieras conectar. En estos casos no te vincules por el interés, sino por la emoción.

Observa un poco más allá de lo que te está diciendo. Vale, le gusta el paracaidismo. ¿Pero por qué? ¿Qué le hace sentir? ¿Qué valores se esconden detrás?

Quizás le haga sentir vivo, y tú puedas vincularte con esa emoción a través de otra actividad que a ti te hace sentir vivo también. Para eso podrías comentar que tú sientes lo mismo yendo a un concierto de rock, por ejemplo.

Intenta no quedarte sólo en sus opiniones y comentarios. Porque la lógica detrás de ellas son las emociones.

Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que uno de los temas capaces de crear mayor conexión son los viajes, porque todos nos identificamos con los valores y emociones que hay detrás de viajar: libertad, experimentar lo nuevo y aprender.

Una vez hayáis establecido un vínculo emocional, puedes pasar al siguiente punto.

Consejo práctico nº4: Encuentra puntos en común con tu interlocutor para fortalecer vuestra conexión. Idealmente que compartan las mismas emociones y valores.
5. Utiliza la vulnerabilidad.

Aunque al principio te va a costar, esta quizás sea la conducta que más te ayudará a profundizar en tus relaciones.

Se trata de revelar alguna información personal que te haga vulnerable.

A menudo, el vínculo más fuerte entre dos personas es la confianza que se crea después que uno o ambos hayan compartido algo sobre sus miedos, defectos o inseguridades.

Para muchos esto es algo sin sentido. Creen que mostrando sus debilidades la gente se aprovechará de ellos o los rechazarán. Y por eso no son capaces de conectar.

Pero si te fijas bien, probablemente los lazos más poderosos los hayas creado con gente que conoce algunos aspectos privados de tu vida. Dándoles ese espacio les ayudarás a que te vean como alguien más humano y con quien pueden conectar.

No hace falta que empieces destapando tu secreto más íntimo. Empieza por algo un poco más personal de lo que normalmente dirías, por ejemplo comentando un problema en el trabajo, y observa cómo responde el otro. Normalmente te devolverá la confianza empatizando contigo y revelando algo personal sobre él.

Si quieres profundizar en el poder de la vulnerabilidad, te dejo con esta reveladora charla de Brené Brown.

Consejo práctico nº5: Si quieres conectar más profundamente con alguien, permítele que conozca tu yo real, aunque eso signifique salir un poco de tu zona de confort.

6. Eleva el nivel de la conversación
La mayoría de conversaciones tiene una progresión natural, como si se tratase de una relación. Pero a veces algunas se quedan estancadas en trivialidades.

¿Qué puedes hacer en este caso?

Hay una jerarquía de vulnerabilidad en nuestras interacciones que te permitirá crear las conexiones para tratar temas de mayor calado emocional.

La progresión es la siguiente:

   Fase fática: son expresiones sin contenido emocional: “¿Qué tal?”
   Fase basada en hechos: compartes información (quizás personal) pero no hay emociones u opiniones vinculadas: “Ayer terminé mis estudios”
   Fase de evaluación: aquí expresas opiniones, pero no creencias: “La graduación fue muy emocionante”
   Fase emocional: la cosa empieza a ponerse interesante. Mientras los anteriores tipos de comunicación están basados en juicios, ésta se basa en emociones. Aquí es donde demuestras tu vulnerabilidad: “Me entristeció que no vinieras”
   Fase máxima: el nivel emocionalmente más vulnerable. Compartes sentimientos profundos que revelan muchísimo de ti, por lo que no puedes estar seguro de cómo responderán los demás. “Creo que en el fondo tengo mucho miedo de perderte”

Los autores del libro Click argumentan que puedes profundizar en tus relaciones simplemente elevando tu lenguaje de la fase fática a la máxima.

Yo añadiría que dominar la comunicación emocional es clave. Los humanos estamos programados para empatizar con las emociones, así que comunícate de forma subjetiva (me siento…, me parece…) y expresa tus emociones.

Consejo práctico nº5: Utiliza la comunicación emocional en su máximo exponente. Habla de tus sentimientos para conectar con los demás.

7. Pide su opinión y consejo
Hasta ahora has visto cómo conectar con la gente, la importancia de mostrar tus vulnerabilidades y la mejor forma de comunicarte para profundizar en tus relaciones.

¿Pero cómo sacas a la luz un tema del que quieres hablar?

Es muy fácil. Pide consejo.

Pedir consejo es una forma extraordinariamente efectiva de lograr que la gente se implique en un tema y también desee conocer tu punto de vista. Se ha demostrado científicamente que al pedir su punto de vista logramos que se pongan en nuestra piel y vean el mundo desde nuestros ojos.

Es tan sencillo como preguntar “¿Qué opinas del papel de las relaciones sociales en nuestra vida?” en lugar de “¿Te apetece hablar sobre relaciones sociales?”

Y lo mejor es que luego querrá conocer tu opinión.

Empieza por el tema que quieras, porque poco a poco podrás ir profundizando. La mayoría de nosotros nos consideramos más o menos expertos en un área y acostumbramos a relacionarla con todo.

Por ejemplo, si le preguntas a alguien por deportes y te das cuenta que utiliza muchas metáforas relacionadas con la cocina, probablemente signifique que el tema culinario le apasiona. Entonces te resultará muy fácil reconducir el tema.

Consejo práctico nº7: Cuando quieras profundizar sobre un tema en una conversación, hazlo pidiendo la opinión de tu interlocutor. Cuanta más conexión tengas con él, más enriquecedor puede ser el debate.
Conclusiones

Profundizar en tus relaciones para que sean más enriquecedoras en el fondo solo requiere dedicación y tiempo. El problema es que a menudo nos quedamos esperando a que surja de los demás.

Si estás dispuesto a intentarlo, el proceso puede resumirse en los siguientes pasos. Valora en qué aspectos lo estás haciendo bien y en cuáles puedes mejorar:

   Conviértelo en una prioridad y encuentra tiempo para tus amigos
   Demuéstrales tu aprecio y apoyo para que confíen
   Interésate más por ellos y deja de hablar tanto de ti
   Establece vínculos más emocionales
   Muéstrate vulnerable para abrir el camino a temas complicados
   Eleva el nivel de la conversación con la comunicación emocional
   Para iniciar un tema, lo mejor es pedir consejo

Finalmente, recuerda que no estás obligado a limitarte a los amigos que tienes ahora. Y abrirte a conocer más gente no significa excluirlos. Quizás encuentres personas con las que compartas otros intereses y te resulte más fácil crear conversaciones productivas.

En cualquier caso dedica más tiempo a cultivar tus amistades. Son lo que realmente nos hace felices.

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Entre otras cosas aprenderás:

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   La forma de expresarte para evitar rechazos y discusiones
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Puedes descargarlos desde esta página.

¡Espero que te gusten!

Un abrazo,

Pau

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