Apología de la arqueología furtiva en la Nave del Misterio

Ir abajo

Apología de la arqueología furtiva en la Nave del Misterio

Mensaje por Desapastillada el 19/11/15, 10:45 pm

Ayer asistimos a uno de los episodios más bochornosos de cómo mostrar la Arqueología en Televisión. Eran las 22:40h y muchos arqueólogos estábamos sentados frente al televisor con auténtico pavor (y ciertos resquicios de ingenua esperanza) para ver cómo Nacho Ares e Iker Jiménez trataban un tema escabroso y conflictivo: la excavación ilegal de un yacimiento registrado como tal en la Carta Arqueológica de Cuenca que fue llevada a cabo por un aficionado que creyó ver una “pirámide” en la forma de dicho cerro. Ahí es nada.



Que se hable de pirámides es lo de menos. No es lo más doloroso y se puede hasta pasar por alto con la media sonrisa de alguien que asiste a una hipótesis más o menos descabellada. Lo más preocupante es el altavoz (“Megáfono” ha escrito hoy también Gerión Hispania) que se da a un trabajo que poco tiene de arqueológico y mucho de ilegal, un trabajo que no ha contribuido a descubrir nada pero que ha destruido parte del registro arqueológico. Una forma de actuar que el propio Nacho Ares -coordinador de este reportaje- reconoce que no comparte en absoluto (solo faltaba que alguien que se llama “historiador” a sí mismo, compartiera excavar de forma ilegal):



Ahora bien, su silencio le hace cómplice y en ningún momento del programa existe ni rastro de una crítica a esta forma tan dañina para el propio patrimonio de “escarbar” en busca de tesoros. El propio Nacho Ares se excusa en que el programa “está editado”. ¿Por qué entonces no denuncia públicamente esta “censura”? El silencio, como decimos, le hace cómplice de lo que pueda ocurrir gracias a su reportaje: que cunda el ejemplo y más “aficionados” se lancen al monte a escarbar y destruir patrimonio.



El Cerro del Cabezuelo (la famosa no-pirámide) está registrado como yacimiento arqueológico (el Castro del Calvillo, de hecho) desde hace muchos años en la Carta Arqueológica de Cuenca y su propio topónimo, “Cabezuelo”, es muy recurrente para cerros que contienen estos restos de castros o asentamientos antiguos. En Cuarto Milenio, en cambio, confunden a los espectadores de muy variadas formas: haciendo creer que el “aficionado” Manuel Abril tenía legitimidad para “escarbar” en ese Cerro; ensalzándole como “ejemplo” o con frases como “por fortuna hay gente como él en España, pese al sistema, pese a todas las trabas”. Que alguien como Nacho Ares esté involucrado en este ejemplo claro de arqueología espectáculo, arqueología que se mueve únicamente por el sensacionalismo, sin importarle lo ilegal del asunto, dice mucho de su “calidad” como arqueólogo.

Manuel Abril, el “aficionado” de marras, se vanagloria de que “a metro cincuenta, metro sesenta de profundidad, siguen saliendo escalones”. ¿Cuánta potencia de registro arqueológico ha destruido este hombre? Él mismo se siente orgulloso de ser “descubridor en el sentido de que he quitado la tierra que cubre eso” y programas como Cuarto Milenio e historiadores como Nacho Ares, dan pábulo a este tipo de despropósitos.



Continúa Manuel diciendo que “Hay muchos túmulos y están ahí todos olvidados y sin que sirvan para nada”. Perdone usted, pero los yacimientos arqueológicos no se dejan bajo tierra por placer o codicia de los arqueólogos. Aquellos restos que no se puedan excavar y posteriormente conservar y poner en valor se encuentran mucho más seguros bajo tierra hasta que haya financiación que permita que estos no sean destruidos. Usted, señor aficionado, es hoy por hoy solo un engranaje más de la destrucción del patrimonio porque no ha aportado ningún tipo de conocimiento histórico a la zona sino que ha destruido parte del mismo al excavar sin la metodología adecuada parte de su “pirámide”.

Iker Jiménez, desde su postura siempre romántica, se recrea con el “solitario investigador español”, como si estuviéramos en un mundo en sepia, en los años 20 del siglo pasado. Peligroso error que puede acabar con gran parte del contexto arqueológico que sí sabemos cómo estudiar y conservar en la actualidad los que nos hemos formado en arqueología. Que Iker Jiménez caiga en este romanticismo no me preocupa tanto, lo que es altamente preocupante -y más doloroso para los de nuestra profesión- es que alguien que se considera historiador, alguien como Nacho Ares, justifique y colabore en esta tropelía de forma consciente. Esto revela una hipocresía apabullante y un nulo interés por difundir la arqueología real y por contribuir a la conservación del patrimonio.

Nacho Ares dice ir con “escepticismo” y se afana en poner interrogaciones al titular: “¿Pirámides en España?”, pero justifica con su trabajo el bombo y platillo una actuación de arqueología furtiva que fue llevada a cabo por un aficionado de forma totalmente ilegal, saltándose la petición de cualquier permiso que garantiza que quien realice los trabajos esté formado para ello.

Como bien refleja Gerión Hispania, que también ha seguido muy de cerca esta polémica, en el artículo publicado hoy mismo:

“Elevar a la figura de héroe alguien que ha cometido un supuesto expolio carga de argumentos a muchos otros que puedan estar tentados de tirarse al monte para descubrir la pirámide de su pueblo. Estamos hablando de esa responsabilidad.”

Por último, este tipo de reportajes constituyen una gran falta de respeto a los verdaderos arqueólogos y a los verdaderos proyectos arqueológicos, a los profesionales que se pasan años formándose, que pierden horas y días de sueño buscando financiación con los más diversos malabares, que se enfrentan cada mañana a las administraciones para conseguir ansiados permisos de excavación, que llevan a cabo una metodología arqueológica lo más exquisita posible, que se afanan en conservar hasta el último dato del contexto arqueológico porque saben que son estos los que nos van a ayudar a descubrir la Historia. Esta es una de las caras más tristes del sensacionalismo de esta “arqueología” contemporánea a la que ayer Nacho Ares e Iker Jiménez hicieron un buen homenaje.

Hoy, la arqueología se encuentra un poco más alejada de la gente. Gracias por nada.



NOTA ACLARATORIA:

Después de la difusión y acogida que ha tenido este artículo creo que es necesario añadir un par de aclaraciones:

He recibido una llamada personal de Nacho Ares disculpándose y reconociendo que tanto él como Iker Jiménez se han dado cuenta de que mostraron con el reportaje una imagen negativa y distorsionada de la arqueología como profesión. He agradecido su gesto y les he pedido una rectificación y una disculpa pública reconociendo el labor de los arqueológicos profesionales y de la arqueología como ciencia.
No quiero que esto se convierta en una cruzada personal contra Manuel Abril. Él ha reconocido en varias ocasiones su error y se ha disculpado por haber actuado así, pues sabe que lo que ha hecho ha estado mal (aunque lo hiciera con la mejor intención). No son momentos de acoso o “escraches” a nadie sino de dejar que la justicia siga su curso.

https://parpatrimonioytecnologia.wordpress.com/2015/11/16/apologia-de-la-arqueologia-furtiva-en-la-nave-del-misterio/




_________________
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.Art 19 - Declaración Universal de Derechos Humanos.
avatar
Desapastillada

Mensajes : 3076
Fecha de inscripción : 25/12/2013

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.